miércoles, 27 de agosto de 2008
Wednesday Child
El niño de los miércoles grita solo, yo se.
Cuando sonreiste, solo para mí sonreiste,
para asi olvidarme yo un rato, que yo era el niño de los miércoles.
El niño de los viernes gana en el amor, dicen.
En tus brazos, viernes era mi día.
Ahora te vas, bien debería yo saber,
soy el niño de miércoles, nacido para estar solo.
Ahora te vas, bien debería yo saber,
soy el niño de miércoles, nacido para estar solo.
Niño de los miércoles, nacido para estar solo
Matt Monro
¿Qué pasó?
El viento cálido del lugar que antes era un sitio urbano, levanta remolinos de polvo, haciendo más apesadumbrado el paisaje. A lo lejos, los resplandores presagian lo impensado días atrás.
¿Por qué...?
Tal vez mis hijos algún día conozcan la respuesta.
Llevo cuanto puedo. Mi mujer arrastra un desvencijado carro que carga a nuestros pequeños. Veo a lo lejos decenas de buitres peleándose por arrancar un pedazo de carne a un animal muerto, posiblemente victima de algún cazador que hasta ayer, cazaba por diversión.
Tengo miedo de la noche. Tengo miedo de no ver el amanecer, de correr a oscuras buscando un refugio invisible.
Y los resplandores que se acercan... Siento los temblores de la tierra, resquebrajándose de a poco, haciéndonos huir desesperadamente hacia cualquier lado, implorando una salida que no encontramos. Y nos abrazamos, llorando y gritando un grito que nadie escucha, ni nosotros siquiera.
¿Por qué pasó...?
Apenas veinticuatro horas atrás estábamos en casa, con los niños corriendo en el patio, haciendo planes de futuros soñados. Pareciera que fue hace un siglo, y solo pasó menos de un día.
Eran casi las tres de la mañana cuando nos despertó la luz cegadora en el horizonte, seguida por un temblor helado. El hombre en la televisión nos informaba sobre algo no identificado que estaba cayendo sobre la ciudad.
Todavía no sabíamos que sucedía...
Decían que era un cometa... o un meteorito; otros, que eran bombas, que nos estaban atacando.
Hoy ya no importa. Busco en mi pequeña radio alguna voz tranquilizadora y apenas escucho un ruido desparejo que me dice que estamos solos. Se que huimos a ningún lugar, tratando de mantener una luz de esperanza en mi rostro, aferrándome a mi familia, escapando a través de este desolado desierto iluminado por los malditos resplandores, cada vez más cercanos...
Freddy Pérez
Boqita de prinzeza!!
Tendría q empezar a Olvidarte
Buscar la forma..
Despacharte
Tendría tal vez q dejar de mirarte..
Besarte
Tocarte
Acariciarte!
Tendría q alejarme
Tal vez dejar de pensarte..!
Es q tus labios fueron la razon perfecta para morir de amor.!
y en ellos me metí!
Tendría q empezar a caminar.. decirle a mis pies q ya no seguiremos tus pasos
Tal ves a ellos tamb les dolera!
A miz pensamientos q ya no serán inspirados por tus te quiero..
Cuando fue q me dejaste de qerer.
Cuando fue q no me desperté
Fueron tal vez todos sueños de los q nunqa hubiera qerido levantarme..
Fueron tus brazoz los q me abrigaron..
y por eso seguí soñando!
Pero del sueño me levante.. y ya todo no era así!
Ahora tal vez coleccione amores en un ropero sin fondos..!
y eso me ayudara cada ves mas a recordar q te amo...!!
[¨boqita de prinzeza]*
Mechu Muract
Vida argenta
Ahí se quedo, tendido en la cama, con la ropa llena de sangre, el chico de 17 años, que esperaba despertarse, con la esperanza que fuese una pesadilla lo que ocurrió ese día, mientras lentamente perdía el conocimiento.
Pasaron tres años para él eternos, en el instituto donde el juez sugirió que pasara los días el chico, por lo menos hasta que lo encontraran “mentalmente sano”. Todavía escucha cuando duerme los desesperados gritos de esa desesperada mujer, que pedía ayuda por el joven. Mientras sueña, él se recuerda parado atontado en la calle con un cuchillo lleno de sangre en una de sus manos, mirando al joven ensangrentado que se parecía a él, al frente suyo, tendido en la calle, sin moverse.
Todas las noches antes de acostarse, espera recordar en alguno de esos sueños la razón por la que se ve en esa situación, el motivo por el que hizo lo que parece que hizo. Pero es inútil, todo lo que recuerda es eso, él parado ahí.
Fue entonces una mañana, cuando dejó caer un vaso de vidrio al suelo y algunas astillas penetraron en sus descalzos pies, que al ver fluir su sangre en el suelo empezó a sentir unos intensos dolores en su cuerpo, justo en donde descubrió una serie de cicatrices, que abarcaban desde su abdomen hasta su pecho, algo así como cortes. Entonces entendió todo, y dejo atrás su locura.
Recordó su cansancio, estaba harto de limpiar los zapatos de gente que era mejor que él, cansado de tanta mierda, recordó esa pequeña voz en su cabeza que le decía “hasta cuándo…”. El pobre argento no quería seguir viviendo como una miseria, ni tener que soportar cada mañana los incoherentes gritos de su madre y los hartantes llantos de su pequeña y enferma hermanita. Hasta que por fin, recordó el momento exacto que quería encontrar, recordó que el chico tendido en la calle no era solo parecido a él, se vio él mismo en el asfalto.
Al ir pensando cada cosa que debía hacer para salir de ese instituto, se dio cuenta que no merece volver a presenciar eso, vivir así hasta que vuelva a enloquecer y termine por matarse… de alguna forma su locura, su cansancio, le cambió la vida. Nada mejor que continuar en ese lugar; no tendría que embarrarse las manos para que le dieran de comer o un sitio para dormir, no tendría que ver todos los días las mismas atrocidades… a pesar de estar encerrado, tendría una vida mejor que afuera, ese sería su mundo. Fue así como llego a la conclusión de quedarse, de hacer de cuenta que todo sigue igual.
Después de su locura, ese fue su segundo error.
Cuando las cosas nos parecen demasiado complicadas o duras, algunos preferimos encerrarnos en nuestros mundos, a que vivir en uno verdadero.
Santy Pérez
Nos equivocábamos
Soñamos tal vez demasiado
Nos mirábamos, sonreímos tal vez nos comparábamos y no nos imaginábamos
Tal vez, si lo acepto lo forzamos
Era algo que no podía ser y lo fue
Era algo que no entendía, hasta ese momento
Ese momento en el cual nos perdimos
Sin importar el motivo, nos perdimos
En mi camino, ya no existías ni aparecías
Yo en el tuyo en cambio, estaba presente
Pero ni boquita de princesa, ni ojitos saltones
Ni escalofríos en el cuerpo, ni mariposas en la panza
Tal vez y solo tal vez por algunos momentos era yo la que te ayudaba a salir de esa tala-araña y esconderte de ellas. Por ese motivo y solo ese te seguí guiando ayudando aceptando y llorando.
Termine perdiendo mil noches pero ganando mil recuerdos
Termine recordando mil sonrisas y olvidando esas carisias
Termine por esconderme solo para ganar espacio
Termine de ilusionarme solo para que la fría soledad me agarre.
Mechu Muract
Adolescencia. Medios represivos e Internet.
Propongo que la importancia de un medio represivo tiene y tuvo mucho que ver en el desarrollo de la adolescencia.
¿Por qué esto pasa ahora más que antes?
En otras épocas, en Argentina, no existían algunas de las cuestiones más importantes en una democracia, cosas como la libertad de expresión. Existían ideologías; los jóvenes, natural o inconscientemente, se sentían atraídos a tipo de rebelión, el hecho de ser diferentes o rebelarse contra la sociedad.
Los jóvenes buscaban meterse en ámbitos políticos, con ideologías e intereses en los derechos humanos. Las dictaduras, la noche de los lápices; los estudiantes defendiendo sus derechos. En estos días, la libertad de expresión en nuestro país se ha abierto camino con medios de comunicaciones masivos como la Internet; cualquier persona con acceso a este servicio, puede expresar en la Web sus pensamientos e ideas, y seguiría siendo otro sitio de algún otro muchacho expresando una que otra loca idea. Antes, estos privilegios no existían, y si algún muchacho pegaba algún cartel en contra de un mandatario, terminaba preso.
¿Qué pasa ahora? Parece que la cuestión de estar en contra de algún gobierno represor perdió el interés de los jóvenes, ya no sería un gran suceso publicar un artículo en contra del gobierno, hoy muchos lo hacen. Y es ésta la importancia de la Internet, ya que blinda la posibilidad de expresarse sin censura.
Hoy quedan aquellos jóvenes que de verdad le interesan los derechos humanos y los defienden
hasta el final, sin importar su ego y su reconocimiento. Pero el resto de la adolescencia, equivocadamente, utiliza a la Internet no como iniciador social, sino como vía social. Las tribus urbanas también tienen su pié aquí, “floggers”, “emos”, “punks”, “glams” o personas que no tienen preocupaciones por cuestiones sociales o conflictos con los derechos del hombre. La libertad de expresión, amplificada por la Internet, ha ayudado a disminuir la represión del gobierno en nuestro país, aunque muchas cosas son cubiertas por otros medios de comunicaciones compradas por el gobierno, como estaciones de radios y canales de televisión.
Algunos adolescentes que sienten ese deseo natural de rebelarse, se decepcionan al no encontrar un medio que los repriman, y se sienten impotentes.
El hecho de cuestionar la autoridad y defender sus ideologías, fue fundamental para del desarrollo de generaciones de personas realmente pensantes y libres mentalmente. Hoy nos queda esto, pensar, cuestionar y ser libres, o entregarnos a la impotencia y a la ignorancia.
Porque el hecho de que no veamos o reconozcamos un medio represivo, no significa que no exista. Y el hecho que no exista, no significa que no estemos errados, porque si no hay quien nos reprima, no hay quien se rebele.
Santy Pérez